Maestra tarotista y médium, sin engaños

Soy Marta Sanjuan. Con una sola tirada puedo ver tu futuro inmediato, sea cual sea tu pregunta, y te daré fechas concretas.

Voy directa al problema, sin rodeos, y nunca doy falsas esperanzas: solo te diré lo que vea, te guste o no. Una vidente nace, no se hace, y desde luego no te somete a un interrogatorio para sonsacarte lo que quieres oír.

Solo mayores edad. Coste 919: Gratis con tarifa plana, móvil en función de tarifa contratada. Coste 806: Red fija: 1,21€ (IVA incl.) y red móvil: 1,57€ (IVA incl.). + Info en Notas legales .

Marta Sanjuan, tarotista y médium sin preguntas

Quién soy

Nací en Murcia hace 46 años, en un barrio muy humilde. Mi padre trabajaba en el campo y mi madre limpiaba en casas de la zona, así que pasé muchísimo tiempo con mi abuela, que era gitana. Ella tenía una particularidad: era vidente natural, sin preguntas, tenía visiones. Y no era la única de la familia.

Desde niña vio que yo había heredado ese «algo» que tienen muchas de las mujeres de mi familia, y decidió enseñarme a manejarlo: tarot gitano, baraja española, tarot Rider, bola de cristal y péndulo. Luego seguí yo por mi cuenta con el péndulo y la numerología.

Al principio leía las cartas a familiares y amigos. Cuando empezó a correrse la voz por la ciudad venía gente a casa de mis padres a que les dijera lo que veía, así que decidí formarme mejor y dedicarme a esto a tiempo completo.

Al principio no cobraba nada. Venían las vecinas, luego las amigas de las vecinas, y llegó un punto en que ya no daba abasto: o me lo tomaba en serio o lo dejaba. Me lo tomé en serio.

Con una sola tirada puedo ver tu futuro inmediato, sea cual sea la pregunta. Y te daré fechas, porque tengo un método para eso. Con mi videncia y las cartas te diré qué es lo que te preocupa, por qué está pasando y qué va a pasar después.

No trato de venderte nada ni voy a decirte que manejo mil mancias distintas. Me basta con mi vieja baraja, la que heredé de mi abuela, y con el don que me permite ver los hechos a corto plazo, sobre todo en los temas del corazón.

También hago rituales de magia blanca, y no cobro por ellos.

Videncia sin preguntas

Por qué trabajo sin gabinete

No sería capaz de hacerlo de otra forma. Solo de pensar en un call center, rodeada de gente, con horarios impuestos y alguien apremiándome para que haga más minutos, se me quitan las ganas.

Necesito tranquilidad y mi espacio, en mi casa, donde me siento protegida y en calma. La videncia no es algo que puedas usar cuando quieras y en las condiciones que sean: necesito unos mínimos para concentrarme y para tener ese momento de conexión con quien me llama, que además tiene un problema y merece mi entrega entera.

Por eso, hace ya ocho años, avisé a las clientas que venían a casa de que a partir de entonces pasaría las consultas por teléfono. Así llego a mucha más gente y puedo atender desde donde estoy cómoda.

Y sin gabinete detrás: no tengo aprendices ni gente que consulte en mi nombre. Si estoy en otra consulta te cogerá el teléfono mi secretaria, pero quien lee eres tú y yo.

Elige aquí tu bono y empieza la consulta:

Qué es el tarot sin preguntas

El tarot son 78 cartas: 22 arcanos mayores y 56 menores. Es una de las mancias más completas que existen, y por eso muchas videntes lo eligen para encauzar lo que perciben. Pero el poder no está en las cartas: está en quien las lee. Las cartas ayudan a llegar antes a la información, nada más.

Una tarotista de verdad es una vidente que además se ha preparado en el tarot. Y no necesita preguntas más allá de tu nombre y tu fecha de nacimiento: su intuición tiene que bastarle para leer las energías sin sonsacarte.

Esta forma de consultar va especialmente bien cuando sabes que algo no funciona pero no sabrías decir qué. Al no partir de una pregunta, la lectura recoge todo lo que te está afectando, incluso lo que tú no ves.

Cartas del tarot extendidas sobre la mesa

Cómo sabes que puedes fiarte

Si vas a poner parte de tus decisiones en manos de una tarotista, conviene que sepas en qué fijarte. Estas son las señales:

  • Si quieres una lectura general, busca a alguien que no te pregunte. Así compruebas que interpreta de verdad y no que va atando cabos con lo que tú le cuentas.
  • Una tarotista de fiar te da información concreta desde el primer minuto, no lugares comunes que valdrían para cualquiera.
  • Las preguntas las haces tú, no ella. Y las haces cuando quieras, tantas como quieras.
  • Te da fechas, lugares y descripciones, no generalidades.
  • Te transmite calma para contarle lo que te preocupa, y te dice la verdad aunque no apetezca oírla.

Cómo es la consulta

Primero hago una tirada general, sin que me cuentes nada. Ahí salen cosas de tu pasado: hechos que te marcaron, familiares, lugares, fechas, nombres. Esa es mi mejor carta de presentación, porque puedes comprobarla tú mismo.

A partir de ahí profundizamos en lo que quieras: amor, trabajo, familia, salud, dinero, estudios. Y las preguntas las haces tú, todas las que necesites, sin coste aparte ni prisa por colgar.

A veces nuestra visión de las cosas está lejos de lo que pasa de verdad. No entendemos por qué alguien a quien queremos actúa como actúa. El tarot enseña sus barreras y los obstáculos que hay por medio, que no siempre tienen que ver con los sentimientos.

Te daré fechas concretas y te diré la verdad sin rodeos. Si no estás preparado para oírla, mejor no me llames: soy muy clara y no doy falsas esperanzas.

Videncia sin cartas

¿De verdad se puede ver sin preguntar?

No solo se puede: cuanta menos información te pidan, más garantía tienes de estar hablando con alguien que ve de verdad. Piénsalo al revés.

Quien no tiene el don necesita que le cuentes. Con tus respuestas construye un retrato tuyo y luego te lo devuelve envuelto, y tú sales de la llamada con la sensación de que ha acertado muchísimo. En realidad solo ha ordenado lo que tú le has ido dando.

Una vidente real percibe lo que está oculto a los sentidos, así que no necesita sonsacarte: lo básico le vale para activar la lectura de las energías. Por eso el mejor indicador que tienes, desde el minuto uno, es el número de preguntas que te hacen.

Para esa lectura en blanco el tarot ayuda mucho, y por eso me he especializado en interpretarlo. Pero la información no sale de las cartas: sale de la conexión.

Consulta telefónica de videncia

Vidente seria y profesional

Cuando alguien consulta, lo hace con la intención de tener en cuenta lo que le digan para decidir sobre cosas importantes de su vida. Eso no se puede dejar en manos de cualquiera. Esto es lo que, para mí, distingue a una profesional:

Empatía

Quien nace con esto conoce a fondo a la persona que tiene delante, porque siente lo que siente. De ahí sale un apego natural por quien llama, y no se puede fingir.

Saber decirlo

En una lectura no solo salen cosas buenas: la vida tiene dificultades y aparecen. Lo profesional es saber contarlas de forma que te sirvan en lugar de hundirte.

Concreción

Nada de generalidades. Fechas, lugares y descripciones, que es lo que te permite decidir de verdad.

No preguntar

Con el nombre y, en algunos casos, la fecha de nacimiento hay bastante para activar la lectura. Todo lo demás sobra.

Crecer con esto no fue fácil

De pequeña me daba miedo. Veía cosas en sueños que al día siguiente pasaban, y no tenía edad ni manera de entender qué era aquello. No todo lo que veía era bonito, y no sabía interpretar lo que no lo era.

En mi familia, en cambio, no se extrañaron: venían de un linaje de mujeres gitanas que habían tenido lo mismo. En cuanto empecé con las premoniciones me apoyaron para que aprendiera a llevarlo y a usarlo para ayudar, en lugar de para asustarme.

Con los años aprendí a convivir con ello, y hoy no me imagino sin este don. Es lo que me ha permitido dedicarme a algo que tiene sentido: acompañar a gente en momentos en los que se sentían perdidos.

También soy médium. A veces, en consulta, aparecen personas que ya han fallecido y traen un mensaje para quien me está llamando. No lo provoco yo ni lo puedo forzar: ocurre o no ocurre.

Las preguntas las haces tú, y no cuestan aparte

Que yo no pregunte no significa que tú no puedas. Al revés: en la consulta estás en tu derecho de preguntar todo lo que quieras, del tema que quieras, y tantas veces como haga falta.

Funciona así: tú me das tu nombre y tu fecha de nacimiento, yo conecto y empiezo a contarte lo que veo. A partir de ahí preguntas tú, sobre trabajo, amor, familia, salud, dinero o estudios. Si está en tu camino, lo veré.

Y es una consulta privada: lo que se hable ahí se queda entre las dos.

Consulta privada de videncia

Con qué trabajo

Mi abuela me enseñó a manejar esto a través de varias mancias, y con los años fui añadiendo alguna más. No las uso todas en cada consulta: elijo según lo que traiga la persona.

Tarot gitano

La baraja con la que me enseñó mi abuela y la que sigo usando a diario.

Baraja española

Muy directa para preguntas cerradas del día a día.

Tarot Rider

El más simbólico; va bien cuando hay que abrir un panorama enredado.

Bola de cristal

La uso poco, pero en algunas consultas ayuda a fijar imágenes.

Péndulo

Para confirmar o descartar, cuando algo me llega a medias.

Ninguna de ellas es la que ve. Son apoyos que ordenan lo que percibo y me ayudan a contártelo con palabras, que muchas veces es lo más difícil.

El don no se compra ni se estudia

Hay quien sostiene que la videncia se puede aprender. Yo creo que se puede aprender el tarot, que no es lo mismo: puedes estudiar el significado de cada arcano, practicar las tiradas y llegar a hacerlo razonablemente bien. Eso es una técnica y se domina con horas.

Lo otro es una sensibilidad. Está o no está, y cuando está se manifiesta pronto, normalmente en la infancia, casi siempre de una forma que asusta más que otra cosa. Luego hay que trabajarla mucho, porque tenerla no significa saber usarla.

En mi familia esto no era ninguna novedad. Venía de las mujeres, generación tras generación, y se contaba con la misma naturalidad con la que se cuenta que alguien canta bien. A mí me lo detectó mi abuela siendo muy pequeña.

Eso, además, me da una ventaja: no tuve que descubrirlo sola. Alguien que ya sabía me fue guiando desde el principio, y eso ahorra años de confusión.

Clarividencia

Por qué el tiempo de la consulta importa

Hay un detalle en el que casi nadie repara y que lo explica todo: cómo cobra quien te atiende. Cuando el negocio se basa en minutos, el interés de quien está al otro lado y el tuyo van en direcciones opuestas. A ti te conviene una respuesta clara y pronto; a esa persona le conviene que la llamada dure.

De ahí salen los rodeos, las preguntas interminables y esos silencios largos mientras «llega» la información. No es casualidad ni es misticismo: es el modelo.

Yo prefiero ir al grano y que salgas de la llamada con algo en la mano. Si eso significa que hemos hablado quince minutos en lugar de cuarenta, mejor para los dos: tú pagas menos y yo puedo atender a otra persona con la cabeza despejada.

Entre consulta y consulta necesito parar. Esto cansa más de lo que parece, y hacerlo en cadena, sin respirar, es la forma más rápida de empezar a decir vaguedades.

Lo que no vas a encontrar aquí

No hago amarres ni trabajos de brujería, y no pienso empezar. Puedo hacer trabajos energéticos de magia blanca, pero nunca para forzar la voluntad de nadie: si los sentimientos están, se les puede abrir la puerta; si no están, no hay nada que abrir.

Tampoco te voy a decir que tienes una maldición encima, ni que alguien te ha hecho algo, ni que hace falta un ritual urgente que casualmente cuesta un dineral. Ese es el truco más viejo del oficio y hace un daño enorme, sobre todo a quien llama en un mal momento.

Y no te voy a prometer que acierto siempre. Nadie acierta siempre. En lo que veo influye un factor humano, mío y tuyo, y además el futuro se mueve: las decisiones que tomes después de colgar pueden cambiar por completo lo que había dibujado.

Lo que sí te garantizo es que lo que te diga será lo que veo, sin adornar.

La diferencia entre un gabinete y yo

Si alguna vez has llamado a una vidente o a una tarotista, sabes de lo que hablo. Un gabinete es una empresa: un grupo de personas en un local atendiendo llamadas una detrás de otra, con horarios y con objetivos.

Tú llamas al número del anuncio y alguien descuelga. Puede ser la persona de la foto o puede no serlo, y no hay forma de que lo compruebes. Muchas veces te ponen en espera, o te pasan con otra, o te van pasando de una a otra mientras corre el contador.

Y sale más caro, lógicamente: hay que pagar el local, las nóminas, la luz, el teléfono y la publicidad. Todo eso lo acabas pagando tú en el precio del minuto.

Aquí no hay nada de eso. Soy yo, en mi casa, con mis cartas y con el tiempo que haga falta.

Sé que llamas desconfiando

Internet está lleno de perfiles que se presentan como videntes sin gabinete y sin preguntas, y muchos no lo son. Me llama gente harta de mentiras y de publicidad, buscando a alguien que no la engañe. Al principio desconfían, y me parece de lo más lógico.

No hay nada que me dé más satisfacción que ese momento, a los pocos minutos de consulta, en el que la persona se queda callada porque acabo de contarle algo que no le había contado a nadie.

También sé que muchos llegan después de haberse llevado algún disgusto: promesas que no se cumplieron y, encima, un cargo importante en la cuenta. Eso hace mucho daño, y no solo a quien lo sufre, también a las que trabajamos honestamente.

Por eso no te pido que me creas. Te pido que me pongas a prueba y juzgues por lo que te diga.

Cuándo tiene sentido llamarme

Hay momentos en los que uno se siente solo, incomprendido y sin salida. Situaciones que ponen a prueba la paciencia y que dejan dudas, preocupación y ansiedad instaladas en el día a día.

Una consulta no arregla la vida de nadie, pero sí te da información con la que decidir: si esa persona siente lo que dice sentir, si ese cambio de trabajo va a alguna parte, si lo que estás temiendo tiene fundamento o no.

Y a veces lo que hace falta es sencillamente que alguien te escuche sin juzgarte. Eso también forma parte del trabajo, y lo hago encantada.

Puedes preguntarme por amor, trabajo, familia, salud, dinero o estudios. Lo que te preocupe.

Por qué mi consulta es barata

No invierto en campañas de publicidad, ni en televisión, ni en radio. Tampoco pago alquiler de local ni nóminas de teleoperadoras. Atiendo desde casa, yo sola, y eso se nota en el precio.

Prefiero que la consulta sea asequible y que puedas volver cuando lo necesites, a cobrarte mucho una vez. Para mí lo que cuenta es el vínculo que se crea con los años.

Si ya te has llevado algún desengaño con otras consultas, lo entiendo perfectamente. Es normal que llames con la mosca detrás de la oreja. Llámame y júzgame por lo que te diga en los primeros minutos.

Consulta económica sin preguntas

Dime tu nombre y tu fecha de nacimiento, y hablo yo

No hace falta nada más para empezar.

Solo mayores edad. Coste 919: Gratis con tarifa plana, móvil en función de tarifa contratada. Coste 806: Red fija: 1,21€ (IVA incl.) y red móvil: 1,57€ (IVA incl.). + Info en Notas legales .